Fiarse del que no sabe nada
Las redes nos dieron un micrófono enorme.
Y a veces parece que algunos se han olvidado de soltar el botón de hablar.
Vivimos en una tertulia infinita, con opiniones sobre todo: política, ciencia, salud… lo que sea. Y está bien. Todos tenemos derecho a opinar.
El problema es cuando la gente deja de opinar y empieza a predicar su verdad. Porque muchas veces da igual si sabes del tema o no: mientras lo digas con seguridad, parece suficiente.
Supongo que por eso cada vez me cuesta más distinguir quién sabe y quién simplemente suena convincente.
Y mientras tanto, la evidencia científica tiene que competir con teorías conspiranoicas de chalados que solo buscan ser virales y venderte un curso para que te conviertas en tu mejor versión.
Yo, por si acaso, me quedo con la gente que sabe decir "no tengo ni idea".
Comentarios
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!